Madeleines de café con aroma de vainilla y canela

De

Magdalenas francesas muy esponjosas, con un ligero sabor a café y un aroma a vainilla y canela de vicio!

  • Fácil
  • Económico

Ingredientes

  • 65g mantequilla
  • 1 cucharada sopera de leche
  • 100g harina tamizada+ ½ sobre de levadura tipo Royal tamizados
  • 90g azúcar moreno + 1 sobre de azúcar vainillado (8g)
  • 2 huevos M
  • 1 cucharadita y ½ de café soluble
  • Una pizca de canela
  • Una pizca de sal

Preparación

Paso 1

Sin calentarla demasiado, vamos a derretir la mantequilla en un vaso al microondas y la reservamos.
Batimos en un bol los huevos con el azúcar moreno, azúcar vainillado, pizca de canela y de sal, y blanqueamos la mezcla. Le añadimos el café soluble y batimos un poco más.

Paso 2

Incorporamos, en 3 veces, la harina tamizada junto con la levadura y mezclamos con movimientos envolventes con la ayuda de una varilla.

Paso 3

Cuando la harina esté perfectamente integrada, vertemos la cucharada sopera de leche y la mantequilla en forma de hilo mientras batimos con la varilla, hasta conseguir una crema homogénea.
Tapamos el bol con papel film y lo dejamos reposar desde 1 hora (mínimo) hasta toda una noche, donde la guardaríamos en la nevera.

Paso 4

Precalentar el horno a 200°C, calor arriba y abajo.
Una vez reposada, rellenar con la mezcla los huecos (sin llegar al borde) de un molde de silicona con forma de conchas. Para prevenir, suelo engrasarlo ligeramente. En el caso de que no tengáis este molde específico, podéis probar a hacerlo en los moldes típicos de magdalenas.

Paso 5

Hornearlas unos 8 minutos (en mi horno fueron 8 minutos exactos), hasta que se abomben y los bordes empiecen a dorarse.

Paso 6

Sacamos el molde del horno, las desmoldamos con mucho cuidado y las dejamos enfriar sobre una rejilla.

Paso 7

Con estas cantidades me salieron 18 madeleines y me sobró un poquito de masa que la aproveché para hacer unas minimagdalenas con una cucharada de Nutella en el interior. Estas madeleines se conservan perfectamente si, una vez frías, las guardáis en una latita metálica o en un plato cubiertas de papel film, sin apretarlas demasiado.

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