Bundt Cake de red velvet con frosting de queso crema

De

En este pastel se unen dos grandes de la repostería el Red Velvet y el Bundt Cake. Es un bizcocho suave y esponjoso con un ligero sabor a cacao y una imagen ideal para cualquier evento.

  • Media
  • 30 minutos
  • 60 minutos
  • Medio

Ingredientes

  • Para el bizcocho:
  • 170 gr. mantequilla a temperatura ambiente
  • 450 gr. azúcar normal
  • 500 gr. harina normal
  • 4 huevos M
  • 2 cdas. de colorante rojo en gel (yo usé en gel de Wilton y en pasta de Sugarfair)
  • 15 gr. de cacao en polvo (yo usé VALOR)
  • 1 cdta. de extracto de vainilla
  • 1 cdta. sal
  • 350 ml. buttermilk
  • 1 1/2 cdta. vinagre
  • 1 cdta. levadura química
  • 1 1/2 cdta. bicarbonato sódico
  • Para el frosting:
  • 200 gr. queso crema (tipo Philadelphia)
  • 100 gr. azúcar glass
  • 200 ml. nata líquida para montar fría

Preparación

Paso 1

Del bizcocho:

Si no tenemos buttermilk, la preparamos con 350 ml. de leche y dos cucharadas de zumo de limón. Lo dejamos reposar unos 20 minutos y listo.
Precalentamos el horno a 180ºC. Engrasamos nuestro molde, ya sea con mantequilla y harina o con spray antiadherente y reservamos.
En un bol, tamizamos la harina, el cacao en polvo, la levadura, la sal y reservamos.
En otro bol ponemos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar y batimos hasta obtener una masa esponjosa, ligera y que haya blanqueado.
Seguidamente añadimos los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición. Añadimos la vainilla junto con el colorante y mezclamos hasta integrar y conseguir que nuestra masa quede uniforme. (Para desliar un poco el colorante en pasta, lo mezclé con un poco de buttermilk).
Ponemos el bicarbonato en un bol y añadimos el vinagre. Mezclamos. Empezará a echar pequeñas burbujas pero es normal. Añadimos la mezcla de bicarbonato a la masa y mezclamos bien hasta integrarla.
Ahora, incorporamos a la masa la mezcla de harina y cacao con la buttermilk, de forma alterna hasta completar, terminando con la harina, y conseguir que nuestra masa quede homogénea.
Vertemos nuestra masa en el molde que vayamos a utilizar. Cuando echemos la masa, no lo haremos de golpe sino inclinando el molde y dejando que la masa resbale por el lateral hasta que lo echemos todo.
Introducimos el molde en el horno precalentado durante unos 60 minutos aproximadamente o hasta que pinchemos nuestro bizcocho y veamos que la aguja sale limpia.
Transcurrido el tiempo, sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos enfriar en el molde durante unos 10 minutos. Después, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar totalmente en una rejilla .

Paso 2

Del frosting:
Mientras se enfría el bizcocho, podemos preparar el frosting.
Antes de nada, habremos metido en la nevera un cuenco metálico y las varillas para montar la nata.
Montamos la nata.
Ponemos en un bol el queso y el azúcar y mezclamos hasta conseguir una crema suave. No demasiado porque ya sabéis que el queso se licua rápidamente.
Vamos añadiendo la nata al queso poco a poco y lo vamos mezclando con movimientos suaves y envolventes hasta que esté todo bien integrado. Conseguiremos una crema ligeramente untuosa que pondremos sobre el bizcocho o lo utilizaremos para acompañarlo.

(Si queréis mantener el rojo tan bonito por fuera, os aconsejo que lo hagáis con spray porque la harina se quedará pegada al bizcocho y le dará un tono blanquecino. Yo lo intenté con cacao en vez de con harina y se quedó con un marrón rojizo que no era lo que yo buscaba. La próxima vez, spray seguro, merece la pena).

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