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Tortilla sin huevo ni patata y otras curiosidades que comían nuestros abuelos

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Rebañando

© Getty Images / Bartosz Luczak

Harinas preparadas

Con los 50s llegó el inicio de la sociedad de consumo, y nuevas posibilidades en la cocina gracias a la aparición de electrodomésticos que te hacían ganar tiempo u obtener resultados espectaculares. Además, con el ingreso de muchas mujeres en el mercado laboral, el tiempo que podían dedicar a las tareas de casa se reducía. Uno de los inventos más innovadores de la época fue la harina preparada para bizcochos de la marca Betty Crocker: por primera vez hacer un postre rápido y delicioso estaba al alcance hasta de la mamá más ocupada: simplemente había que mezclar el polvo con leche o agua y cocinar. Como dato curioso, la primera versión de esta preparación fue un rotundo fracaso. Como relata el documentarista Adam Curtis en su serie "El siglo del yo", los estudios de mercado mostraron que las madres sentían culpa al cocinar con esta mezcla porque no estaban haciendo un esfuerzo suficiente. ¿La solución? Retiraron el huevo en polvo de la mezcla y pidieron a las madres norteamericanas que añadieran huevos frescos batidos a la masa; así tenían la impresión de estar haciendo un postre más valioso. Y el resto es historia, ya que hasta el día de hoy podemos encontrar estas preparaciones en cualquier supermercado. 


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