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Las tradiciones más dulces: buñuelos de viento para celebrar el Día de Todos los Santos

Las tradiciones más dulces: buñuelos de viento para celebrar el Día de Todos los Santos

 

BUÑUELOS DE VIENTO

 

¿CÚAL ES EL ORIGEN DE LOS BUÑUELOS DE VIENTO?

El origen de la palabra buñuelo es un poco controvertido, porque si bien para algunos deriva de la palabra "puñuelos" (una especie de bolas que los romanos amasaban con los puños), otros creen que procede del francés "beignet" (que significa protuberancia, bulto). Se trata de una pasta hecha a partir de harina de trigo, leche, azúcar, huevo y levadura, que luego se fríe en aceite. Normalmente estos buñuelos se sirven rellenos con crema y espolvoreados con azúcar. En España se consumen especialmente durante el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. 

Todo apunta a que el origen de la receta es árabe. Se creen que surgieron en un pueblo de Málaga llamado Almogía en el año 1090, cuando el rey sevillano cercó la fortaleza de la ciudad. Cuando comenzaron a escasear la comida como la leña para los hornos, un panadero decidió hacer unos pastelitos con harina y agua, y luego los cocinó en los calderos con aceite hirviendo que usaban como medio de defensa para arrojar a quienes intentaban invadir el castillo. Así nacieron los buñuelos de viento. 

 

TRADICIÓN Y ELABORACIÓN

La receta de los buñuelos de viento ha pasado de mano en mano  generación tras generación y es en la actualidad cuando se mantiene la manera original de elaborarlos. Es sorprendente que con unos pocos ingredientes se obtenga un producto tan crujiente y dulce que llenan las vidrieras de las pastelerías y confiterías cuando se acerca el 1 de Noviembre.  

Dicen los expertos que el secreto para obtener unos buñuelos perfectos en sabor y forma está en utilizar una harina de trigo de excelentísima calidad, controlar el tiempo de reposo de la masa y trabajarla a mano. 

Una anécdota curiosa, a la que recurren los buñueleros más supersticiosos, es tener una ramita de laurel cerca del fuego para atraer la buena suerte y hacer una cruz sobre la masa para que salga bien. 

Los buñuelos de viento originarles dieron paso a través de los años a otras variantes, como los buñuelos de calabaza. Esta variedad se empezó a productir cuando los campesinos de la zona de huertas decidieron aprovechar este producto de temporada. También podemos encontrar sabores como los de boniato, vainilla, naranja,  higo e incluso horchata.

 

 

Las tradiciones más dulces: buñuelos de viento para celebrar el Día de Todos los Santos

 

RECETA DE BUÑUELOS DE VIENTO

INGREDIENTES:

1/4 litro de leche

150 g de manteca

5 g de sal

200 g de harina

6 huevos

Aceite para freir

Azúcar impalpable para espolvorearlos

 

PREPARACIÓN:

En una cacerola ponemos la leche, la manteca y la sal y calentamos hasta que empiece a hervir.

En ese momento retiramos del fuego y agregamos el harina, mezclando constantemente con cuchara de madera hasta que se forme una pasta homogénea que se despegue de las paredes de la cacerola.

Se agregan entonces los huevos, removiendo enérgicamente. Debemos obtener una consistencia cremosa.

Se toman porciones de la masa con una cuchara y se frien en aceite bien caliente, Una vez fritos se escurre el exceso de aceite en un papel absorvente, y se espolvorean con azúcar. 

También se pueden rellenar con crema batida, o con una crema pastelera a la vainilla o al chocolate. Para ello debemos hacer un pequeño orificio a uno de los lados y rellenar con ayuda de una manga pastelera.

 

 

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Ingredientes:

  • 1 taza de leche
  • 100g de chocolate oscuro
  • 250g de queso crema
  • 100g de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cda de vainilla
  • 60g de chocolate blanco
  • 1 paquete de galletas oreo

 

Preparación:

  1. En una olla pon a calentar la leche, y en cuanto rompa hervor añade el chocolate. Baja el fuego y mezcla hasta que se derrita.
  2. Toma un tazón, agrega el queso crema, el azúcar, el huevo y la vainilla, y bate hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa. 
  3. Trocea 5 o 6 galletas oreo y agrégalas a la mezcla.
  4. En un molde para cupcakes, coloca 1 galleta oreo en cada espacio, y cubre con 1 o 2 cdas de la masa de cheesecake.
  5. Reserva un espacio para poner el chocolate blanco en trozos.
  6. Hornea a 180°C durante 15 minutos. Mientras tanto pon el chocolate oscuro con leche en una manga pastelera.
  7. Cuando los pastelitos estén listos, decora con el chocolate y deja enfriar lo suficiente para que endureca.
  8. Sirve en un plato con la salsa de chocolate blanco y disfruta.

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