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El tupper se viene a la oficina

La Lunchbox au boulot, pourquoi on succombe ?

 

¿En qué se parece la vida laboral de hoy a la de hace unos años? La jornada estándar de trabajo está en plena transformación y con ella nuestros tradicionales horarios y costumbres alimentarias. Diez años atrás, pocos tuppers se veían en las oficinas españolas. Quién nos iba a decir que hoy día, un microondas sería tan vital como la impresora entre el mobiliario de una oficina. Pues en esas estamos...

 

Hablando sobre la deriva de estos nuevos hábitos, el sociólogo Jean-Pierre Poulain ya advirtió hace un par de años que la tendencia no es tanto que se deje de cocinar en casa sino que se empiece a comer en el trabajo. 

Eso de volver a casa para comer con la familia empieza a quedar en el recuerdo. Ahora las oficinas se convierten en auténticas cantinas improvisadas con salas equipadas con microondas, máquinas de café y hasta fregadero.

Ante estos cambios, llevarse el almuerzo en un tupper es una opción interesante, pero no la única. Desde hace unos años, cada vez más empresas ofrecen "tickets restaurante" que abaratan la cuenta de los almuerzos en bares y comedores. La tercera vía es optar por lo práctico, una alternativa clásica que también parece cobrar cada vez más fuerza; seguro que os suena, el sandwich.

 

Pese a todo, es el tupper el que se lleva la palma. Pero por qué...

 

 

 

¿Por qué el tupper ?

Pourquoi apporter une Lunchbox ?

 

La principal ventaja de estos recipientes no es ninguna novedad. Tupper es sinónimo de ahorro. Si además somos vegetarianos, seguimos una dieta específica o tenemos alguna alergia o intolerancia alimentaria, a parte de unos euros, nos ahorramos posibles contratiempos.

 

 

Adentrándonos en el fenómeno nos hemos dado cuenta de algo curioso, y es que tachar esta tendencia de "vuelta al tupper" sería demasiado superficial y aburrido... Si queremos convertir un concepto trasnochado en algo "vintage" y moderno al mismo tiempo, ¿qué mejor que pedirle un término prestado a nuestros amigos americanos? De tupper o fiambrera nada, eso es lo que usábamos para congelar los platos de mamá; lo que nos llevamos al trabajo es una "Lunchbox" y probablemente hasta refleje una parte de nuestra personalidad con su diseño.

 

¿qué metemos en una lunchbox ?

Il y a quoi dans nos Lunchbox ?

 

Lo más práctico es terminar con las sobras de la cena del día anterior. Si no quedan sobras o ni siquiera hubo cena en casa, siempre podemos preparar una ensalada con lo primero que encontremos en el frigorífico. Si todo esto te sabe a poco y tienes tiempo, ¿por qué no te preparas algo? Así, lo que te sobre, lo dejas para la cena o te lo llevas otro día a la oficina.

 

Si no lo acabas de ver claro o te falta un poco de inspiración, no te preocupes que aquí estamos para echarte una mano. ¿Te apetece una ensalada? Prueba a prepararte una ensalade de arroz o una estupenda ensalada alemana de patatas.

Si tienes microondas en el trabajo la cosa empieza a ponerse seria. ¿Y una receta de pasta un poco original? Prueba estos deliciosos espaguetis casalinga y seguro que más de un "sandwichero" se acercará a echar un ojo a tu lunchbox.

Para seguir en esta línea de vanguardia y originalidad culinaria, ¿por qué no intentar un sushi hecho en casa y de paso te aseguras el título de "cocinitas" en el trabajo?

 

Pues no se hable más, mañana en el trabajo comemos sano, rico y barato. Eso sí, ¡no olvides los cubiertos!

 

 

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Lasaña de patatas, una cena que reconforta el alma

 

La sensación de la temporada es esta original lasaña, un plato que apenas requiere preparación y que nos dejará más que satisfechos.

 

INGREDIENTES: 

  • 3 patatas.
  • 500 gr de salsa boloñesa.
  • 50 gr de espinacas frescas.
  • 200 gr de queso cheddar y gruyer rallado.

 

PREPARACIÓN:

1. Corta las patatas (sin pelarlas) en rodajitas muy finas.

2. En el fondo de una bandeja para hornear, coloca una primera capa de estas rodajitas. Sobre esta capa, extiende la mitad de la salsa boloñesa; sobre ella, la mitad la mitad de las hojas de espinaca y, sobre ellas, la mitad del queso rallado.

3. Repite el paso 2, alternando patatas, salsa, espinacas y queso.

4. Hornea a 180 ºC durante 1 hora y 15 minutos.

 

Divídela en porciones (más o menos grandes según el hambre que tengas) y acompáñalas con un poco de ensalada.

 

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